Suavidad perfecta para el vidrio
En el pulido al fuego del vidrio, la superficie del material se funde con llamas calientes, de modo que, tras enfriarse, se obtiene una superficie extremadamente lisa. Es importante aplicar una gran cantidad de energía de forma precisa para que el material se vuelva viscoso por fuera, pero permanezca sólido por dentro. Para garantizar la temperatura deseada de la llama, se utiliza oxígeno.